Es impresionante ver la cantidad de políticos reciclados en las listas de candidatos y a la única conclusión a la que se puede llegar es que, si queremos un cambio, no es de la mano de estos personajes, sino de la mano de políticos de verdad, que sí tengan visión de país y amen a su nación.
Antes, para ser político se necesitaban múltiples cualidades; hoy solo se necesita ser un bufón de quinta categoría. Antes un político debía tener clara su doctrina e ideología política y, a través de una serie de habilidades, debía “seducir al electorado”. Hoy, en cambio, muchos de los “políticos” a duras penas tienen cualidades y habilidades. Antes un político debía ser alguien serio y firme, quien esté listo a darle seguridad al país, tanto de manera interna como externa; hoy es imposible tomar en serio a los candidatos y, más que parecer hombres preparados para administrar la “cosa pública”, más bien parecen listos para humillarse solos y dar vergüenza ajena.
Comunidad Ciudadana, como dije siempre, fue una alianza que jamás debió existir. Su incapacidad fue uno de los factores que explicaron por qué el gobierno de Luis Arce destruyó el país. Si bien la alianza ha contado con dos o tres representantes dignos, la gran mayoría ha sido un fiasco total. Empero, todos éstos han conseguido, de una u otra forma, posicionarse en la lista de candidatos tanto en las elecciones subnacionales como en las nacionales de diferentes organizaciones políticas. Cómo es posible volver a confiar (si es que algunos han confiado) en un grupo de representantes políticos que por 5 años nada ha podido hacer en contra del masismo y que han mostrado a qué grados puede llegar el declive político en Bolivia.
Los “reciclados” de CC han sido principalmente “recolectados” por LIBRE y UNIDAD, en donde muchos están repitiendo inauditamente sus puestos como legisladores. Que no cause sorpresa, entonces, cuando la actual Asamblea Legislativa vuelva a ser un fiasco y que, en vez de ser un factor de cohesión y gobernabilidad, se convierta en una “piedra en el zapato”.
Es evidente que Bolivia necesita nuevos líderes y nuevos partidos políticos, que cuenten con una visión de país clara y directrices bien definidas. De igual forma, que busquen el progreso de la nación y no solo se ocupen de sus intereses personales. Pero también que sean hombres capacitados para dominar los ámbitos de la política nacional, como de la geopolítica. Hoy más que nunca es necesario cambiar la visión actual que tenemos en Bolivia, solo así se podrá no solo aspirar a ser un socio comercial en la región, sino una potencia regional.
Un cambio de mentalidad radical es necesario, porque de lo contrario nuestro país solo seguirá en “caída libre”. Es momento de “jubilar” a los reciclados y a aquellos que han mostrado ser todo, menos políticos, pues su lugar no es un parlamento o una institución gubernamental, sino el circo. Es momento también de que se presenten personas que sí tengan cualidades políticas y que muestren seriedad, dignidad, firmeza y ambición; solo así se podrá contar con una nueva Bolivia.
En este último apartado, los últimos personajes que se han lanzado a la política son “influencers”, quienes son el claro ejemplo de lo mal que está la política boliviana. Creo que mínimamente para entrar a política se debería conocer la historia del país, tener una visión clara de lo que necesita y también estar al pendiente de la geopolítica. Reitero, el que quiera hacer bufonadas y dar lastima ajena, no pertenece ni debería pertenecer a la arena política. El país debe ser manejado de forma seria, firme y ambiciosa; se juega el futuro de los bolivianos y de las futuras generaciones, no el de un circo.
- FABIÁN FREIRE
- ESCRITOR. ESTUDIANTE DE CIENCIAS JURÍDICAS. COLUMNISTA EN EL DIARIO.
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