Pulseta de poder entre la COB y el Gobierno

Después de largas conversaciones, el Gobierno optó por abrogar el Decreto Supremo 5503 y ceder a una gran parte de las demandas de la anárquica y criminal COB. De esta forma es que el gobierno optó por promulgar el DS 5516 que, si bien ha eliminado puntos claves del decreto 5503, hay cosas interesantes que se mantienen, siendo la más importante el fin de la subvención a combustibles.

Son múltiples los análisis que se puede hacer sobre quién ha salido triunfante de esta pulseta de poder, pues tanto el Gobierno como la COB han logrado cumplir ciertos de sus objetivos. Empero, no todo se reduce a resultados a corto plazo, sino al largo plazo, pero sobre todo a si los cálculos estratégicos han sido los correctos.

A diferencia de otros períodos en nuestra historia, el gobierno contó con el respaldo de la población, quien de forma muy madura reconoció que las medidas de shock eran necesarias para estabilizar el país. De igual forma, la COB se encontraba en una situación de desprestigio total, ya que era más que evidente su vínculo con el masismo y con el despilfarro de estos 20 años. La que para muchos fue (para mí no), la institución histórica que defendió los derechos de los trabajadores, hoy solo era considerada un instrumento político del “masismo”.

Con el pasar de las semanas, más sectores se unieron a la COB en sus protestas y empezaron a optar por métodos más radicales, de los cuales bloqueos de carretera y agresiones a los civiles fueron los más comunes. Con la radicalización de las protestas fue que el gobierno tuvo que ceder, bajo una línea en la que el diálogo y el entendimiento debía primar antes que cualquier otra cosa.

Otro gran problema con el cual contó el gobierno fue la falta de apoyo parlamentario, pues múltiples fueron los críticos a los decretos promulgados por el presidente. En este apartado, se debe hablar de la mala voluntad que tuvo LIBRE desde el inicio, quienes incluso parecían alineados a la postura adoptada por el vicepresidente y el “masismo”. Quiroga dijo que iba a ser oposición constructiva, pero una vez más demostró estar alineado a sus vendettas e intereses personales.

Bajo una situación de caos total y con el país convulsionado, el gobierno cedió a las demandas de la COB, quien creo que ganó la pulseta de poder. Si bien el gobierno logró su gran cometido de acabar con la subvención a combustibles, creo que había más cosas que podían haber sido conseguidas, sobre todo viendo que partían con un gran respaldo popular.

La población, a diferencia de otras épocas, pedía que el gobierno instaure orden en el país, pero también que se acabe con la dictadura sindical. Cuando los integrantes de la COB y otras organizaciones sociales llegaron a La Paz, la población no tardó en abuchearlos y reprocharles su complicidad con el modelo socialista despilfarrador. Se sentía que la COB estaba más débil que nunca, pero al finalizar el diálogo con el gobierno salió fortalecida, sobre todo con la impresión de que, de organizarse correctamente y optar por tácticas de caos, pueden imponerse al gobierno.

Creo que en la vida hay momentos para todo, y más aún en política. Lo que se traduce en que uno debe calcular bien una acción para que ésta traiga el mayor beneficio posible. En este caso, se le podía haber dado un golpe de knockout a todo el sindicalismo dictatorial. Era “el momento clave” para imponer orden, pero también para demostrar a la población que la era de las organizaciones sociales terroristas ha llegado a su final. Era momento de demostrar que se abría una nueva era de seguridad, donde los bloqueos y acciones terroristas no eran premiadas, sino castigadas como deben ser. Era momento de demostrar a la ciudadanía que ya nunca más grupos sindicales iban a imponer a la mala sus caprichos y así perjudicar el progreso de Bolivia.

  • FABIÁN FREIRE
  • ESCRITOR. ESTUDIANTE DE CIENCIAS JURÍDICAS. COLUMNISTA EN EL DIARIO.
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