Patanería

ANTONIO SARAVIA

Hace un par de meses el exvicepresidente, Álvaro García Linera, ofreció una penosa entrevista en el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón en la que volvió a hacer gala de su escaso conocimiento en materia económica y del atrevimiento que esa ignorancia le confiere.

Muy suelto de cuerpo, AGL sermoneó a la periodista explicando porqué él pensaba que no había dólares en la economía. Su explicación estaba basada en dos pilares. 1. El Estado ya no es el principal exportador, como lo era en la época en la que él fue vicepresidente, y eso hace que tengamos que confiar en los dólares que traigan los exportadores privados. 2. Los exportadores privados no traen sus dólares al país porque “no tienen conciencia”. Así, como lo lee. Ante este descabellado diagnóstico, AGL sugirió una descabellada solución: que el gobierno ejerza un “control estatal del comercio exterior” que consistiría en “agarrar” a los 40 más grandes exportadores del país y obligarlos a repatriar todas sus divisas.

El presidente Arce se refirió al mismo tema la semana pasada y en la misma línea dijo “Si exportan y no traen los dólares, eso no sirve al país. Hay que aumentar las exportaciones, estamos totalmente de acuerdo, pero tienen que traer y comprometerse, si no, vamos a tener que sacar alguna medida desde el sector público para que traigan el 100% de las divisas a nuestro país.”

Aunque es imposible perdonar la inmoralidad de su propuesta, uno podría excusar a AGL porque no es economista y no entiende de expectativas e incentivos. El que es imperdonable de todas maneras es el presidente porque él sí lo es. En buen cristiano esto se llama patanería. Es usar vulgaridad matonesca para intimidar a los exportadores nacionales tratando de cubrir el desastre que ellos mismos generaron.

¿Por qué exportaba mucho el Estado en la época de Evo y Álvaro? ¿Por mérito del buen manejo económico de estos señores? En absoluto. El Estado exportaba mucho en valor y volumen porque nos sacamos la lotería y el precio del barril de petróleo subió de $50 el 2003 a $140 el 2014. Evo y Álvaro heredaron además gasoductos listos y contratos de venta de gas al Brasil firmados. ¡Así es fácil exportar a manos llenas! Pero, claro, como todos ya sabemos, las ingentes cantidades de dinero que ingresamos se despilfarraron burdamente, no se hizo exploración para encontrar más gas, se ahuyentó a la inversión extranjera y se estranguló a la nacional a punta de barreras institucionales. Terminada la bonanza de precios internacionales, entonces, descubrimos que el rey estaba desnudo, endeudado y sin posibilidad alguna de volver a generar riqueza.

AGL afirma que el Estado debe volver a tomar las riendas de las exportaciones. ¿Vendiendo qué Don Álvaro? Ya no hay gas, ¿nos volverá a contar el eterno cuento del litio?, ¿han servido de algo las más de 70 empresas estatales que el gobierno ha abierto en estos 18 años?, ¿o quiere Ud. decir que el Estado va a nacionalizar las pocas empresas exitosas de soya, madera o minerales que tenemos?, ¿no ha entendido en todo este tiempo que el Estado es un pésimo administrador y pudre todo lo que toca? No señor, el Estado no debe volver a tomar las riendas de las exportaciones nunca más, la bonanza que vivimos no fue gracias a él sino a pesar de él.

Y sí, en un país normal, los dólares vienen en su gran mayoría del sector privado exportador, de los inversionistas extranjeros y de las remesas. Los exportadores traerán sus dólares cuando el país les ofrezca seguridad jurídica, la tasa de interés sea competitiva y se les minimice el riesgo de perderlos. Las bravuconadas de AGL y el presidente amenazando a los exportadores solo provocarán el efecto contrario. ¿Si Ud. fuera exportador traería sus dólares si escucha que el presidente está pensando en políticas para obligar a que esos dólares regresen? ¿No le sonaría eso a un acto desesperado del gobierno para agarrar todo dólar que cruce la frontera? ¿No le suena eso a que si Ud. los trae no los volverá a ver ni en pintura? Los exportadores ya han parado las orejas y están tratando de lidiar con la incertidumbre. Eso significa que pensarán dos veces antes de invertir, contratar y expandir su producción.

AGL es un bravucón, pero no es economista. El presidente sí lo es así que debería entender de expectativas e incentivos. La situación esta tan mal que parece que la desesperación le ha hecho olvidar sus clases de primer año. Con patanes en el poder no hay futuro que valga.

ANTONIO SARAVIA 
Economista liberal. PhD. en Economía
*NdE: Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial Liberal y Conservadora de VISOR21