La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, confirmó este sábado que tanto el dictador venezolano Nicolás Maduro como su esposa Cilia Flores, «han sido imputados en el Distrito Sur de Nueva York». Contra Maduro pesan los cargos de «conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos».
Tras el operativo militar de EEUU algunos líderes y presidentes se manifestaron a favor y en contra del despliegue norteamericano, sobre todo en Caracas y otras ciudades del país caribeño.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, publicó un mensaje vía X, donde aseveró que «a todos los criminales narcochavistas les llega su hora». Asimismo, mencionó a la líder de la oposición, María Corina Machado; a Edmundo González. «Es momento de recuperar su país. Tienen un aliado en Ecuador». Reacciones como esta se replican entre otros mandatarios de la región que rechazan al régimen que lideraba Nicolás Maduro.
Javier Milei, el presidente de Argentina, replicó información publicada por medios locales que anunciaban la captura y extracción del dictador de territorio venezolano. El mandatario libertario ha sido uno de los más cercanos a María Corina Machado y defensor de los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio en el país caribeño, y que dieron como ganador a Edmundo González, de acuerdo con las actas verificadas por la oposición y elevadas a instancias internacionales.
No podía faltar el pronunciamiento de políticos izquierdistas, defensores del régimen venezolano; así como gobiernos aliados al otrora dictador. Rusia se pronunció solicitando esclarecer el paradero de Maduro y de su esposa, Cilia Flores. El gobierno de Vladímir Putin lo llama «agresión estadounidense», omitiendo los crímenes cometidos durante 27 años por parte del chavismo contra los venezolanos o los más de 900 presos políticos que siguen tras las rejas. No hay pronunciamientos desde China, solo el aviso a sus ciudadanos para que eviten hacer viajes a Venezuela por el «significativo aumento de los riesgos de seguridad».
Desde España, el presidente del Gobierno español, el socialista, Pedro Sánchez, llamó a una «desescalada» y a «un seguimiento exhaustivo de los acontecimientos en Venezuela». Un pronunciamiento que se suma al del fundador comunista de Podemos, Pablo Iglesias, quien dijo que el bombardeo ocurre «para robar el petróleo e imponer un gobierno títere». La Unión Europea apeló a la tibieza llamando «a la moderación» tras el ataque contra el régimen venezolano.
En América Latina, los gobiernos de Colombia, Chile y la dictadura cubana también se pronunciaron a favor del régimen venezolano. En el caso de Gustavo Petro, el mandatario ordenó la militarización de la frontera con el objetivo de rechazar la entrada de futuros migrantes desde ese país. El último en pronunciarse fue Luiz Inácio Lula da Silva, desde Brasil.
«Atacar a los países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo. La condena al uso de la fuerza es coherente con la posición que Brasil siempre ha adoptado en situaciones recientes en otros países y regiones».
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