«La convivencia entre varias culturas», es la definición más común y corta de multiculturalismo. Es muy cierto que ninguna cultura se ha desarrollado sola. De hecho, nuestra hermosa lengua materna tiene influencias del griego, especialmente, del Koiné, y del árabe. Los hispanoamericanos tenemos incorporada en nuestra gastronomía toda la tradición culinaria del mediterráneo y hasta del lejano Japón.
Entonces, ¿por qué tendría que preocuparnos el multiculturalismo actual?
Porque detrás de la narrativa multicultural se esconde el relativismo cultural, suena parecido, pero no es igual, veamos:
Si nos damos una vuelta por Washington, veremos que las comunidades de hispanos, con mucha mayor frecuencia la boliviana, suelen tener festivales donde muestran sus danzas, comidas y otras costumbres. En un país anglosajón de tradición protestante, pero con un profundo respeto por las libertades, se realizan con total normalidad demostraciones culturales de Bolivia, Perú, Ecuador y un largo etc.
No obstante, hay una condición previa: los migrantes saben que deben adaptarse al American way of life. Eso significa aplicar un viejo refrán de nuestras abuelas: donde fueras, hace lo que vieras.
Penosamente, esa sana convivencia quedó atrás, pues la militancia del wokismo considera que los nativos no solamente deben respetar la cultura extranjera, sino adoptarla como propia. La locura llegó a casos tan extremos como pedir que las escuelas en Estados Unidos enseñen en español. Otro caso, mediados del 2025, Joseph Hage, especialista en temas del Medio Oriente y antiterrorismo, mostró como en barrios de New York habían aparecido patrullas de musulmanes impidiendo la venta de alcohol, algo similar a lo que ocurrió en Europa a principios del Siglo XXI.
Muchos suelen argumentar que no intervenir sería una muestra de «tolerancia» con el migrante, pero, en realidad, se trata de una actitud irresponsablemente romántica contra un ataque descarado a lo profundo de nuestra civilización, pues carcome uno de los pilares que sostiene nuestra libertad, la isonomía.
Se suele traducir la palabra isonomía como: «igualdad ante la ley», pero su verdadero significado es «igualdad de las leyes para toda clase de personas». La isonomía garantiza que yo, un simple profesor de geopolítica y economía, sea juzgado por el mismo marco legal que un potentado empresario o un alto funcionario de Estado. Ante la justicia, todos estamos en igualdad de condiciones y sin ningún privilegio, que es justamente una ventaja frente a la contraparte.
Sin embargo, el multiculturalismo ha quebrado eso, ya que musulmanes y otros migrantes suelen argumentar que no pueden respetar las leyes que no las consideran suyas. Todavía peor, el 2015, La encuesta del ICM Research reveló que el 7% de los musulmanes apoyaba el objetivo de crear un estado islámico en Europa. Asimismo, el 3% dijo que estaba de acuerdo con la forma en que ISIS está intentando establecer un califato. En lo que respecta a la libertad de expresión, la misma encuesta reveló que el 78% consideraba que ningún medio de información debería tener derecho a publicar imágenes de Mahoma.
Note lo peligroso, ellos pueden orar cinco veces al día, pero nos quieren impedir que nosotros portemos una Biblia y un crucifijo. De continuar esa tendencia, el futuro de nuestros países es la balcanización, puesto que la cultura es un elemento de cohesión de las naciones, ¿lo vamos a permitir? De ahí, que la defensa de la fe cristiana es la defensa de Occidente.
- HUGO BALDERRAMA FERRUFINO
- ECONOMISTA, MASTER EN ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS Y PHD. EN ECONOMÍA
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