Muertos en terromoto ya superan los 12.000, Siria pide ayuda internacional

Por primera vez tras el sismo, el gobierno sirio ha pedido asistencia internacional a la Unión Europea, dos días después del devastador terremoto que ha matado a más de 12.000 personas en Siria y Turquía, informó el miércoles la Comisión Europea.

La UE ha señalado que aportará nuevos equipos de emergencia a ambos países, y que destinará una partida de asistencia humanitaria valorada en unos 7 millones de dólares para ayudar a paliar la situación.

“Hemos recibido una solicitud de asistencia a través de nuestros mecanisimos de protección civil por parte del gobierno de Siria”, anunció el comisario europeo para la gesión de crisis, Janez Lenarcic.

Con la esperanza de encontrar sobrevivientes perdida, los rescatistas trabajaron durante toda la noche en Turquía y Siria en busca de señales de vida entre los restos de los miles de edificios que colapsaron por un catastrófico terremoto. La cifra de fallecidos superó el miércoles las 12.000 personas, lo que lo convierte en el más letal en más de una década.

En medio de pedidos para el gobierno turco envíe más ayuda a la zona del desastre, el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, recorrió la “ciudad de tiendas de campaña” de Kahramanmaras donde viven quienes se vieron obligados a dejar sus casas. Tras reconocer deficiencias en la respuesta inmediata a la tragedia, prometió que nadie “se quedará en la calle”.

Rescatistas llegados desde más de dos docenas de países se unieron a las decenas de miles de efectivos locales mientras el país comenzaba a recibir la ayuda comprometida. Pero la magnitud de la destrucción causada por el devastador sismo de magnitud 7,8 y sus potentes réplicas era tan inmensa y extendida, llegando incluso a zonas aisladas por la guerra en Siria, que muchos seguían esperando a recibir ayuda.

En medio de pedidos para el gobierno turco envíe más ayuda a la zona del desastre, el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, tenía previsto viajar a Pazarcik, el epicentro del temblor, y a la provincia más afectada, Hatay, el miércoles.

Turquía cuenta ahora con unos 60.000 rescatistas en la zona afectada, pero la devastación está tan extendida que muchos siguen esperando ayuda.

Casi dos días después del devastador sismo de magnitud 7,8 que remeció el sureste de Turquía y el norte de Siria, los equipos de rescate sacaron a Arif Kaan, un niño de tres años, de debajo de los escombros de un edificio de apartamentos derrumbado en Kahramanmaras, una ciudad no muy lejana al epicentro.

Con la parte inferior de su cuerpo atrapado bajo losas de concreto y barras retorcidas, los operarios de emergencias le cubrieron el torso con una manta para protegerlo de las gélidas temperaturas mientras retiraban con ciudado los escombros, conscientes de la posibilidad de provocar otro derrumbe.

El padre del pequeño, Ertugrul Kisi, quien había sido rescatado antes, sollozaba mientras liberaban su hijo y lo subían a una ambulancia.

“Por ahora, el nombre de la esperanza en Kahramanmaras es Arif Kaan”, dijo un reportero de la televisión turca mientras el dramático rescate se emitía en vivo para todo el país.

Unas horas más tarde, los rescatistas sacaban a Betul Edis, de 10 años, de debajo de los restos de su casa en la ciudad de Adiyaman. Entre los aplausos de los espectadores, su abuelo le dio un beso y le habló en voz maja mientras era llevada a una ambulancia.

Pero estas historias eran cada vez más escasas a más de dos días del terremoto del lunes, que afectó a una zona muy grande e hizo colapsar edificios, con temperaturas bajo cero y continuas réplicas que complicaban las tareas de rescate.

Equipos llegados desde más de dos docenas de países se unieron a los efectivos turcos mientras el país comenzaba a recibir la ayuda comprometida.

Pero con la devastación extendiéndose por varias ciudades y pueblos, algunos aisladas por la guerra en Siria, las voces que lloraban entre los montones de escombros se silenciaron y la desesperación entre los que seguían esperando ayuda iba en aumento.

En Siria, el temblor tiró miles de edificios y llevó más miseria a una región asolada por 12 años de guerra civil y una crisis de refugiados.

El lunes por la tarde, los residentes de una localidad en el noroeste de Siria encontraron a una recién nacida que lloraba y todavía estaba unida por el cordón umbilical a su madre, que había muerto. Era la única de su familia que sobrevivió al colapso de un inmueble en Jinderis, según contaron familiares a The Associated Press.

Turquía acoge a millones de refugiados por la guerra. La zona afectada en Siria está dividida entre el territorio controlados por el gobierno de Damasco y el último enclava en manos de la oposición, donde millones de personas dependen de la ayuda humanitaria.

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