El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinacelli, explicó que el desvío de combustible, sobre todo diésel, fuera del país, alcanzaba hasta 3 millones de dólares con un perjuicio directo a la economía del país y de los contribuyentes.
En conferencia de prensa en Santa Cruz, identificó a buses, camiones y cisternas que, por ejemplo, hacían largas filas alrededor del aeropuerto de Viru Viru para cargar diésel y luego llevarlo a otros países.
Medinacelli puso como ejemplo el Perú, donde se reportó desabastecimiento de carburantes, justo después de la emisión del Decreto Supremo 5503 por parte del presidente Rodrigo Paz, pues la gente comenzó a quejarse por la falta de diésel no a “goteo” sino en sus propios surtidores, porque ahí llegaba el producto subvencionado desde Bolivia.
“En Perú, no se quejaba la gente de que no llenaban diesel en sus bidones o en sus baldes; en Perú, no había diesel en las estaciones de servicio. Esa era la magnitud del problema que teníamos, porque la cisterna llenaba directamente a la estación de servicio en el Perú”, declaró.
En ese contexto, ese desvío movió un estimado de 2 a 3 millones de dólares diarios, según el experto en hidrocarburos, creando un negocio a gran escala y desde niveles altos de coordinación.
“Estamos en presencia de un nivel de corrupción completamente institucionalizado, a gran escala, con un negocio, yo creo, que (movía) entre 2 a 3 millones de dólares por día. Esa era la magnitud del negocio por desviar el combustible; entonces, 2 o 3 millones de dólares por día, son capaces de corromper todo lo que se ponga al frente”, detalló.
El ministro remarcó que al ser el diésel un producto subvencionado, esa ganancia de algunos particulares era cubierta por el Estado y por los contribuyentes que deben soportar en Bolivia, una presión tributaria del 30%.
Esto quiere decir que de 5 días trabajados, un ciudadano que paga sus impuestos entrega al Estado 1.5 que son destinados para salud, educación y bienes públicos. De ese 1.5 días de tributo, la mitad llenaba los bolsillos de los contrabandistas, complementó Medinacelli.
Para terminar con esa cadena de corrupción y enriquecimiento ilícito, el ministro recibió varias sugerencias para “luchar contra el contrabando” de hidrocarburos, pero la solución pasaba por una medida económica, como sucedió con la aplicación del DS 5503. En ese marco, remarcó el ministro, la demanda de diésel en el país cayó en 50% desde este mes.


