El pasado 3 de enero de 2026, el ejército de los Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro. Creo que el hecho acontecido fue algo pocas veces visto. Este es un tema amplio y muy debatible en términos de geopolítica y derecho internacional, pero prefiero enfocar esta columna únicamente en lo que concierne a Bolivia.
Al ser Venezuela un país sudamericano, este hecho es cercano y no ha pasado inadvertido. Pero, además, hay que tener en cuenta que Venezuela y Cuba, por años, han impuesto sus leyes y deseos a Bolivia, que ha visto reducida su soberanía. La influencia política cubano-venezolana ha sido tal que no es alocado decir que han cogobernado junto al MAS. Es evidente que muchos personajes de estos regímenes han participado en los gobiernos del MAS y han colaborado en la elaboración de las estructuras de poder actuales.
El fin de la presidencia ilegal de Maduro era algo necesario, pero debemos estar atentos y no creer que esto ha terminado. El fin del régimen (que aún está lejos de pasar) no solo significaría la libertad para los venezolanos y la entrada a una era de democracia y paz, sino también el escape y fuga de los colaboradores y figuras del régimen chavista fuera de Venezuela. Esto se incrementaría mucho más en caso de que Estados Unidos decidiera ejercer control total en Venezuela, lo cual dejaría a los chavistas sin margen de acción y en una situación en la que deberían enfrentar a la justicia.
En caso de llegar a pasar este escenario, en el cual los chavistas de todos los niveles y rangos deberían huir de su país, para Bolivia esto se traduciría en una situación alarmante. La preocupación surge porque muchos de estos colaboradores chavistas encontrarían en Bolivia un lugar donde seguir operando y poder refugiarse, debido a la proximidad territorial, pero también a las facilidades políticas.
La llegada de Rodrigo Paz al poder es algo positivo, pero por más que haya un presidente nuevo, las estructuras de poder socialistas siguen intactas y funcionando. La actual Constitución, producto de juristas españoles con el visto bueno de Cuba y Venezuela, es la pieza fundamental dentro del sistema socialista que aún perdura en Bolivia. Es a través de esta CPE que el MAS ha construido un Estado y un sistema que facilita la instauración del socialismo del Siglo XXI. De igual forma, muchas de las figuras socialistas relevantes siguen operando en Bolivia.
Muchos de estos chavistas refugiados encontrarían en Bolivia un lugar en el cual operar tranquilamente, pero también estructuras de poder que les son favorables, lo que podría facilitar el retorno de Evo Morales u otros líderes de corriente izquierdista. No olvidemos que Venezuela ha sido quien más apoyo político ha dado a los gobiernos del MAS y que también les ha enseñado las artes del fraude y la represión. Lo último que necesitamos es más intromisión extranjera dañina que no haga más que arrebatar nuestra soberanía.
Por el momento parece que Estados Unidos optará por una transición pacífica y pactada, en la cual solo se ha “acabado” con Maduro, pero no al régimen. No por nada la actual vicepresidenta de Venezuela tiene el visto bueno de la Casa Blanca para llevar a cabo una transición, y figuras como Diosdado Cabello o Vladimir Padrino se mantienen intactas. Esta transición puede tomar años, pero sobre todo dejar al chavismo en el poder por largo tiempo, siempre y cuando sepan negociar bien sus cartas petroleras.
De todas formas, es aconsejable que Bolivia refuerce todas sus fronteras y esté atenta a la posible entrada de venezolanos al territorio nacional. Por el momento no estamos en una situación de alerta, pero siempre debemos estar pendientes para proteger la soberanía nacional. De igual forma, hay que tener cuidado con cualquier situación a largo y corto plazo que esté relacionada con este tema. Más allá de opiniones políticas, son los intereses nacionales los que deben estar por encima de todo.
- FABIÁN FREIRE
- Escritor. Estudiante de Ciencias Jurídicas. Columnista en El Diario.
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