La caída de la dictadura cubana está cada vez más cerca. La captura de Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero marcó el inicio del derrumbe del régimen castrista con más de seis décadas en el poder, que ya estaba al borde del colapso debido a la aguda crisis eléctrica y escasez de alimentos y medicinas, y ahora no solo perdió a su mayor proveedor de combustible sino también al posible sustituto que prefirió evitar tensiones con Washington. Sin Venezuela y México, en La Habana solo les queda esperar que se apague la última luz. Mientras tanto, Estados Unidos eleva la presión aguardando el momento preciso para dar el golpe de gracia, lo que ya prevén como un escenario posible algunas representaciones diplomáticas que revisan sus planes de contingencia y evacuación, a la par de empresas multinacionales que han preferido no esperar y ya desalojan a las familias de sus trabajadores extranjeros.
Una intervención militar estadounidense en la isla es cada vez más probable. Si bien el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, señaló este miércoles durante una comparecencia ante el Comité de Asuntos Exteriores del Senado que no está planteado por el momento este escenario, destacó que sí esperan ver pronto un cambio de régimen en Cuba; y el subsecretario de Estado, Christopher Landau, agregó que espera que este mismo 2026 los cubanos puedan «ejercer sus libertades fundamentales». Esto coincide con la información que trascendió la semana pasada en el Wall Street Journal que, citando fuentes cercanas a la Casa Blanca que indicaron que en Washington están «envalentonados por el derrocamiento de Nicolás Maduro», aseguró que la Administración Trump está buscando apoyo interno para «expulsar al régimen comunista antes de fin de año».
La multinacional británica Unilever –que fabrica en la isla productos de higiene, belleza y limpieza– es la primera compañía en tomarse en serio las advertencias de EEUU al régimen. De acuerdo con un reporte de la agencia de noticias EFE, esta empresa ya evacuó a las familias de sus trabajadores extranjeros en el país, ante la posibilidad de una intervención militar similar a la vista hace menos de un mes en Caracas que lleve a la pronta caída de la dictadura cubana.
También algunas embajadas, así como otras compañías, ya estarían revisando sus planes de contingencia y evacuación. Cerca de una decena de países europeos y latinoamericanos reconocieron a la mencionada agencia de noticias que están actualizando sus planes para desalojar a su personal extranjero. «Es nuestra responsabilidad revisar los planes y preparar escenarios», declaró una diplomática en La Habana que pidió mantener el anonimato.
Otro escenario, incluso mucho más probable, es el que contemplan otras legaciones diplomáticas que dijeron estar preparándose para soportar «largos periodos sin corriente eléctrica, combustible y agua». Las advertencias de la compañía estatal Unión Eléctrica (UNE) son cada vez más alarmantes, superando esta semana las previsiones de que más de 60 % de Cuba se quede sin luz.
Además, luego de haberse cerrado el grifo de petróleo venezolano a Cuba tras la captura de Maduro, Petróleos Mexicanos (Pemex) decidió suspender el envío de un cargamento destinado a la isla, en un giro que coincide con el endurecimiento de la presión de Estados Unidos sobre la dictadura que en Washington esperan que pronto pase también a la historia.
//FUENTE: PANAM POST//


