De los contendores a la energía: La Paz lidera la era de la industrialización de la basura

En el ingreso al relleno sanitario de Sak´a Churu, el zumbido de una trituradora industrial marca el ritmo de una revolución silenciosa. Bajo un tinglado que separa la basura orgánica del potencial energético, ocho obreros esquipados con doble guante de látex, overoles y máscara de protección ejecutan la primera fase del ambicioso plan de industrialización de residuos sólidos impulsado por el alcalde Iván Arias.

El proceso : minería urbana entre los lixiviados

El trabajo no es sencillo. Los camioneros recolectores, provenientes principalmente del macrodistrito Centro, donde la densidad de oficinas e imprentas garantiza material de alta calidad, descargan montañas de residuos domésticos. Allí el equipo de clasificación rescata papel, cartón sucio, plástico y restos de insumos farmacéuticos que en cualquier otro sistema terminán enterrados, aquí no.

Una vez seleccionado, el material pasa por un riguroso pesaje en bolsas de 250 kilos para luego ser procesado en una trituradora de gran escala.

El resultado es un material particulado que servirá para alimentar los hornos de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce).

Una alianza estratégica de 7 millones de dólares

Este avance es fruto de un convenio firmado en julio de 2025 entre el GAMLP y Soboce. Bajo la visión de la gestión de Arias, la Municipalidad no solo busca limpiar la ciudad, sino hacerla rentable. La empresa privada invirtió siete millones de dólares en equipos especializados para el procesamiento.

A cambio de esta materia prima energética, el municipio recibe cemento, lo que permite un ahorro significativo en obras públicas. Se estima que este modelo de gestión de residuos generará ingresos y ahorros anuales cercanos a los 30 millones de bolivianos, recursos que el alcalde Arias ha comprometido redirigir al área de educación.

A pesar de la tecnología, el factor humano sigue siendo el eslabón más crítico. La planta funciona como un filtro necesario ante la falta de hábitos de separación en origen.

Incluso los residuos provenientes de las «Islas Verdes» llegan mezclados, lo que obliga a los trabajadores a una selección minuciosa y manual, lidiando con olores fuertes y líquidos lixiviados.

“Lamentablemente no tenemos todavía una educación en el ámbito del reciclaje”, lamenta Gabriel, trabajador de la planta industrializadora. Sin embargo, el éxito en el macrodistrito Centro ha llevado a la comuna a planificar la expansión de la recolección selectiva hacia el macrodistrito Sur para aumentar el volumen de CDR.

Para la gestión actual, este proyecto es la prueba de que los servicios públicos, aunque no siempre son rentables por sí mismos, pueden optimizarse mediante alianzas estratégicas.

«Convertiremos la basura en energía limpia», ha sido la consigna de Iván Arias, quien ve en Sak’a Churu no un cementerio de desechos, sino el motor de una nueva economía circular para los paceños.

//FUENTE: AMUN//