«Quieren imponernos su visión religiosa estatista donde el Estado se convierte en Dios»
El aislamiento voluntario de la fe no genera neutralidad; abre la puerta al autoritarismo estatista. Examen sobre el origen histórico de la separación de Iglesia y Estado (Madison y Castellio), la desacralización del poder civil y el deber ciudadano frente a la tiranía.
Esta es la continuación a un primer articulo titulado “PORQUE LOS CRISTIANOS NO PODEMOS (NI DEBEMOS) ABSTRAERNOS DE LA POLÍTICA”. El ataque político y coyuntural que apunta a la fe cristiana, ignorando por completo la ciencia histórica que fundamenta la veracidad de su tradición y doctrina, me ha motivado a publicar esta serie de artículos que particularmente en esta sección tiene una propuesta mas pragmática. El articulo se escribe en Bolivia pero tiene clara aplicabilidad para el resto del mundo, continuemos.
A través del Estado se quiere instrumentalizar la persecución religiosa a través de la denominada «Ley de libertad Religiosa, Organizaciones Religiosas y de Creencias Espirituales». Hemos estado tan dormido que ahora quieren expulsarnos de ese pequeño reducto al que nos hemos relegado voluntariamente cuando como cristianos deberíamos ser luz del mundo y sal en todos los aspectos de la ciencia, orden publico y cultura.
Quieren imponernos su visión religiosa estatista donde el Estado se convierte en Dios: En 1784 Madison escribió una «memoria y reconvención» a la Asamblea de Virginia en ella expuso la magnitud teológica de la libertad religiosa.
«La religión de cada individuo debe ser elegida según la convicción y la conciencia de cada uno; y cada hombre tiene derecho de practicarla como estas se lo dicten. Por su propia naturaleza, este es un derecho inalienable. Antes de que todo hombre pueda ser considerado como miembro de la sociedad civil, debe ser considerado como persona del Gobernador del Universo»
Como hemos visto el estado de derecho, nuestras leyes y el derecho romano tienen una evidente base cristiana y nos ha concedido las libertades, de las que gozamos todos, libertad para todos, no solo para cristianos sino para todos, y ahora se está perdiendo. Vivimos en una cultura humanística.
Como diría Francis Shaeffer, no solo somos inmorales, somos tontos por permitirnos llegar al lugar en el que nos encontramos. Solo una palabra describe donde estamos: ¡TIRANÍA! Eso es lo que enfrentamos; nos enfrentamos a una cosmovisión que nunca nos habría dado nuestras libertades, y nos imponen restricciones que coartan nuestras libertades fundamentales a través de tribunales y el gobierno, que sostienen otra cosmovisión distinta a la nuestra, la cristiana.
Nosotros, que somos cristianos y otros que aman la libertad, deberíamos estar actuando en nuestros días como quienes permitieron el desarrollo de las ciencias políticas, la tolerancia, el estado de derecho, y el imperio de la Ley.
Creían firmemente que Dios nunca querría que la gente esté bajo gobiernos tiránicos. Lo hicieron no como algo pragmático o económico solamente, aunque eso estuvo involucrado, lo hicieron por un principio: ir en contra de la tiranía. Y nosotros debemos hacerlo también.
Enfrentamos una muy bien escondida censura. De vez en cuando, cuando comenzamos a hablar sobre la necesidad de volver a introducir los valores cristianos en la conversación, alguien grita «terrorista», «anticuado», «intolerante», «desubicado», o nos acusan de buscar la teocracia. Y absolutamente no. Debemos dejar en claro que no estamos a favor de la teocracia ni de nombre ni de hecho.
Hay un concepto de separación de Iglesia y Estado que comprendió bien el teologo y predicador calvinista Sebastian Castellio (1515-1563) luego de la ejecución de Miguel de Servet quien fue condenado por herejia.
Castellio defendió la separación entre la Iglesia del Estado. «Los reyes y los príncipes» deben guardarse de matar o quemar a alguien por su fe o su religión, pues «por encima de todas las cosas ésta ha de ser libre, ya que no reside en el cuerpo sino en el corazón, el cual no puede ser alcanzado por la espada de los reyes o de los príncipes»
El cometido del gobernante es proteger la propiedad y las personas, no las almas: «Que los gobernantes se contenten con impedir que los malos perjudiquen a los buenos en sus propiedades o personas, como enseña san Pablo en Romanos 13. Los pecados del corazón, como la infidelidad, la herejía, la envidia, el odio, etc., han de ser castigados por la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios»
Sin embargo ahora debemos ser absolutamente firmes para aplastar la mentira del nuevo y novedoso concepto de separación de religión y Estado que la mayoría de la gente sostiene y del cual los cristianos han adquirido una lista de presupuestos; este concepto es nuevo y novedoso, no tiene relación, con la verdadera separación de iglesia y estado.
Se lo ha cambiado y se lo ha puesto de cabeza; debemos volver a lo que significaba. ¡No queremos una teocracia! En este lado del Nuevo Testamento no hay lugar para la teocracia hasta que Jesús vuelva. Es diferente decir que no estamos de acuerdo con una teocracia y nadie debería interpretar la incidencia del pueblo de Dios en la política como intento de teocracia porque es diferente de donde nos encontramos ahora, donde toda la influencia religiosa está excluida de los procesos del Estado e incluso de las escuelas públicas y el ordenamiento social.
Solo estamos pidiendo una cosa. Lo que queremos es volver a la libertad real, especialmente de todas las religiones; de esta forma, el cristianismo será libre de toda esa censura oculta y otras cosas en medio de esta libertad, siendo capaz de presentarse realmente en el «mercado libre» de las ideas, sin ser retenido por una falsa censura. Eso es lo que queremos y por lo que debemos luchar.
Y al mismo tiempo es muy importante y crucial mantener una alta visión de la vida humana, en contra de la visión baja de la vida humana de la que se está hablando.
Si los cristianos, específicamente, u otras personas que aman la libertad no hacen nada al respecto ahora, no creo que sus nietos tengan otra oportunidad, no lo creo.
VERDADERA ESPIRITUALIDAD
Lo que se ha dicho aquí, créaselo o no, es verdadera espiritualidad. La espiritualidad, después de que eres cristiano y aceptas a Cristo como tu Salvador, significa que Cristo es el salvador de toda tu vida y no solo de tu vida religiosa. Y si haces una dicotomía de estas cosas, estás negando el lugar merecido de tu Señor, y no importa cuántas mariposas tengas en el estómago, eres pobre espiritualmente.
La verdadera espiritualidad significa que el Señor Jesucristo es el Señor de la vida, y excepto por las cosas pecaminosas que Él nos dijo específicamente en la Biblia y que hemos dejado de lado, excepto por esas cosas, ¡toda la vida es igualmente espiritual!
Y eso incluye, tal y como hicieron nuestros antepasados, defender temas como la libertad, representar temas de la vida humana y todos estos otros asuntos que son tan cruciales si, en efecto, este Dios viviente existe, como sabemos que Él existe.
Hemos olvidado nuestra herencia. A muchos de los complicados evangélicos les gusta hablar sobre los viejos avivamientos y nos dicen que debemos tener otro avivamiento. Así es, necesitamos otro avivamiento, pero en nuestros corazones.
Pero olvidamos algo como cristianos y pastores: que cada avivamiento de Whitefield o Wesley tuvo 3 partes:
- El llamado individual a aceptar a Cristo como Salvador (y miles se salvaron en varios avivamientos).
- Luego se ha pedido a los cristianos que inclinen sus corazones a Dios y permitan que el Espíritu Santo tenga su lugar en la plenitud de sus vidas.
- Pero siempre ha habido en cada avivamiento un tercer elemento: ¡siempre trajo el cambio social!
Si no hubiera sido por el cambio social que trajo el avivamiento de Wesley en Inglaterra, seguramente hubieran tenido su propia versión de la Revolución Francesa. Fue Wesley quien dijo que las personas deben ser tratadas correctamente y debían ser abordadas las necesidades sociales del momento, lo que hizo posible que Inglaterra tuviera una revolución sin sangre, en contraste con la Revolución Francesa.
El Wall Street Journal citó que el gran avivamiento previo a la fundación de los EE.UU. abrió el camino para su fundación. Cada uno de los avivamientos tuvo tremendas implicaciones. Lo que trato de decir es que me temo que hemos olvidado nuestra herencia y debemos continuar aun cuando el costo es alto.
Creo que la iglesia no ha cumplido con su labor en estos últimos años por dos razones fundamentales:
- La primera es esta visión falsa y truncada de la espiritualidad que no ve la verdadera espiritualidad involucrada en toda la vida.
- Demasiados cristianos, ya sean médicos, abogados, pastores, evangelistas, sean lo que sean, muchos de ellos tienen miedo de hablar porque no quieren cambiar el rumbo de sus propios proyectos.
Estoy convencido de que estas dos razones son tragedias y realmente horribles para el cristiano. Debemos entender que va a ser costoso tomar una decisión sobre estas cosas. Los doctores serán expulsados de los hospitales por resistirse a practicar abortos, enfermeras serán obligadas a ver morir niños. ¡Hay un costo!
COMO DEBEN SER NUESTROS LIDERES
Un humanismo conservador no es mejor que un humanismo progresista; el humanismo está mal, no solo la caracterización. Por eso debemos insistir en que las personas del gobierno que nos representan, tengan una cosmovisión cristiana.
Juan Calvino en la Institución Cristiana, hace una exposición de la vocación que deben tener los magistrados, que viene de Dios mismo. Si la escritura dice que llamo dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (Jn. 10:35) ¿Qué es esto sino decir que están encargados y comisionados por Dios para servirle en su oficio, y como decían Moises y Josafat a los jueces que constituían en cada ciudad de Judea (Dt, 1, 16-17; 2Cr719,6) para ejercer justicia, no en nombre de hombres, sino de Dios?. A este mismo propósito viene lo que la sabiduria de Dios dice por boca de Salomon «Por mi reinan los reyes, y los principes determinan justicia. Por mi dominan príncipes y todos los gobernadores juzgan la tierra (Prov 8:15-16)
A esto deben referirse igualmente los ejemplos de santos varones, de los cuales unos han sido reyes, como David, Josias, Ezequías; otros, gobernadores y grandes magistrados bajo las órdenes de sus reyes, como José y Daniel; otros caudillos y conductores de un pueblo libre, como Moisés, Josué y los Jueces, cuyo estado fue muy grato a Dios, según El mismo ha declarado.
Por tanto, no se debe poner en duda que el poder civil es una vocación, no solamente santa y legitima delante de Dios, sino también muy sacrosanta y honrosa entre todas las vocaciones.
QUE DEBEMOS HACER ANTE LA TIRANIA, CORRUPCIÓN E INJUSTICIA
Te pregunto lector de probas motivaciones: ¿Qué valor tiene para ti la lealtad a Cristo? ¿Cuánto crees que esto es verdad? ¿Por qué somos cristianos? ¿Eres cristiano por alguna razón menor o eres cristiano porque sabes que esta es la verdadera realidad? Y entonces, ¿cuánto amas al Señor Jesucristo? ¿Cuál es el precio que estás dispuesto a pagar para ser leal al Señor Jesucristo?
Debemos reconocer algo de las Escrituras (Hechos 4:19). Cuando el gobierno niega la ley de Dios, abroga su autoridad. Dios ha dado ciertos oficios para contener el caos en este mundo caído, pero eso no significa que estos oficios sean autónomos, y cuando un gobierno ordena lo que es contrario a la ley de Dios, abroga su autoridad.
A través de la historia cristiana, en El Manifiesto Cristiano, enfatiza lo sucedido en la Reforma.
En cierto punto, no solo es el privilegio sino el deber del cristiano desobedecer al gobierno. Eso es lo que la iglesia primitiva hizo, es lo que dijo Pedro en las Escrituras: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros antes que a Dios» (Hech 4:19). Eso es lo que la iglesia primitiva hacía.
Pero muchos me diran que la iglesia primitiva no practicaba la desobediencia civil. Yo les pregunto ¿Esto fue así? Es muy probable que desconozcamos la historia de la iglesia si negamos su desobediencia civil. Cuando los cristianos dejaron que los arrojaran a la arena del coliseo, desde el punto de vista de los mártires, fue algo religioso; no adorarían a nadie excepto al Dios viviente. Pero del otro lado, no había nada religioso por parte del imperio romano; era puramente civil. El imperio se había desintegrado, hasta que su única unidad era el culto al César. Podías ser un ateo, adorar a Zoroastro, podrías hacer cualquier cosa, no les importaba. Pero cuando los cristianos se pararon ahí y se negaron a adorar al César, desde el lado del Estado eran considerados como rebeldes, estaban en desobediencia civil, fueron arrojados a las bestias, estaban involucrados en la desobediencia civil.
De igual manera, tus hermanos y hermanas en la Unión Soviética, cuando por ley este gobierno totalitario dictó que no podian decirles a sus hijos, ni siquiera en sus casas, acerca de Jesucristo, ellos desobedecieron y fueron enviados a la sala de enfermos mentales o a Siberia; es el mismo tipo de desobediencia civil. Se deben usar todos los medios legales y políticos apropiados.
El resultado final es entender lo que la vida cristiana realmente significa y lo que la Biblia realmente enseña. Los primeros cristianos y cada uno de los reformadores y los padres fundadores se enfrentaron y actuaron al darse cuenta, que si no había lugar para desobedecer al gobierno, ese gobierno había sido puesto en el lugar del Dios viviente; en tal caso, el gobierno se ha convertido en un falso dios. Si no hay lugar para desobedecer a un gobierno de hombres, ese gobierno ha sido hecho Dios.
César en la iglesia primitiva, bajo un título, fue puesto en el trono final; la respuesta de la Biblia es que nadie debe ponerse en el lugar de Dios.
Y nosotros, como cristianos, en nombre del Señorío de Jesucristo en toda nuestra vida, debemos pensar y actuar en el nivel apropiado, debemos estar siempre en ese nivel. Hay mucho trabajo que hacer, por ejemplo, en el ámbito judicial, y con los legisladores que elegimos electoralmente, por todas las cosas que podemos hacer en este país.
Para finalizar no quiero que me mal interpreten cuando menciono la desobediencia civil. En el nombre del Señorío de Cristo, en toda la vida debemos actuar en un nivel apropiado. Pero si, por desgracia, llegamos a ese lugar, el nivel apropiado también debe incluir la desobediencia al Estado. Si no piensas hacer eso, no lo has meditado bien. Hoy día, muchos cristianos, con sus actitudes, no ponen a Jesucristo realmente en el trono; Y para ellos tampoco Dios es el centro. Has convertido a un dios falso en el centro. Y solo Cristo debe ser el Señor final.
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