En octubre, mes de los misioneros, monseñor Juan Gómez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, resaltó la importancia de las familias en la sociedad recordando que «la misión empieza en casa».
El Obispo auxiliar explicó que el traje de fiesta de la parábola representa una fe que se manifiesta en las obras y en la manera de responder cotidianamente a Dios. Seguir a Jesús, sostuvo, implica renunciar a uno mismo, cargar con la propia cruz y asumir las responsabilidades personales y comunitarias, sin buscar aplausos ni reconocimiento.
En el contexto del Mes de las Misiones, recordó que la tarea evangelizadora no se limita a octubre, sino que se vive durante todo el año, comenzando por la familia y el entorno cercano. Al compartir su experiencia de las confirmaciones celebradas el sábado en la comunidad de Basilio, destacó la importancia de vivir la fe con convicción, incluso en medio de las dificultades. «La misión empieza por casa: primero yo, mi familia, mi entorno», afirmó el religioso.
Asimismo, recordó que Dios ofrece esperanza incluso a quienes han atravesado situaciones de sufrimiento y despojo. A partir de la experiencia de San Pablo, llamó a aprender a vivir tanto en la abundancia como en la escasez, sin permitir que las circunstancias materiales condicionen la fidelidad al Evangelio.
También evocó a San Francisco, quien eligió el camino de la pobreza y la sencillez, para cuestionar la tendencia a considerar los bienes únicamente como conquistas individuales.
«Todo lo que hay en esta vida y todo lo que somos nosotros somos simples administradores, somos los administradores de los bienes del Señor aquí en la tierra», afirmó Gómez, este domingo.
//FUENTE: EL DEBER//


