La encíclica “Rerum Novarum” y el papa León XIII

«De acuerdo con las enseñanzas del Evangelio, proclama el trabajo como un derecho y un medio legítimo de subsistencia»

El 20 de febrero de 1878, tras la muerte de Pío IX, el conclave eligió al 256 sucesor de San Pedro en la figura del arzobispo de Perugia Cardenal Luis Pecci. El nuevo Papa decidió llamarse León porque dijo: “en las condiciones críticas en que se encuentra la Iglesia, su cabeza deve tener la fuerza de un león”. A León XIII se lo conoció como el Papa de las encíclicas, escribió 86 de ellas abordando temas sociales, teológicos y morales, con especial atención a la dignidad humana, la doctrina social de la Iglesia y la formación del clero.

En la encíclica “Quod Apostolici Muneris”, León XIII retomó las razones para condenar la revolución del 1848 en Francia y el manifesto de Marx, que representaron una ola de agitaciones revolucionarias contra regimenes absolutistas en toda Europa, ya adoptadas por el Papa Pío IX treienta años antes. En la encíclica “Diuturnum Illud” de 1881 León denuncia el niquelismo y la doctrina comunista, por constituír la vergüenza de la sociedad.  Pero la obra fundamental del Pontificado de León XIII fue la Encíclica “Rerum Novarun”, tras una larga preparación, fue publicada el 15 de mayo de 1891, concebida sobre la situación de los trabajadores y para la recristianización de los pueblos.

Las condiciones de vida del proletariado y la necesidad de una revisión del sistema capitalista  provocaron la intervención de la Iglesia Católica, que no podía permanecer al margen, pues las condiciones económicas exigián también una solución al problema social y moral. De acuerdo con las enseñanzas del Evangelio, que proclama el trabajo como un derecho y un medio legítimo de subsistencia. Así la encíclica “Rerum Novarum” otorgó sanción eclesiástica al desarrollo teórico de las doctrinas sociales y las experiencias organizativas de los católicos, afirmando el concepto de la función social de la propiedad, pero también los valores de la personalidad humana y lo trascendente frente a la concepción materialista del marxismo.

La intervención católica dio lugar a las llamadas leyes sociales promulgadas en Francia, mientras que numerosas instituciones de asistencia social en Francia, Alemania e Italia se dedicaron a la labor de rendición masiva. Estos esfuerzos fueron tanto económicos como morales, contrarrestando la propaganda marxista pero también combatiendo la explotación de la clase trabajadora, aunque en un plano diferente.

Estas iniciativas dieron origen a los movimientos sociales de inspiración católica que cobrarían cada más fuerza a principios del Siglo XX, desarrollando programas sociales y políticos destinados a sentar las bases de una nueva sociedad que sustituya a la lucha de clases por la justicia social y la colaboración de una visión fraterna y trascendental del alma humana.

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