Día Internacional de los Pueblos Indígenas

«La realización de megaproyectos significa la destrucción del ambiente, el envenenamiento de tierras, y muy a menudo la deportación de las comunidades»

En ocasión del “Día Internacional de los Pueblos Indígenas”, la “Asociación de los Pueblos Amenazados” publica un nuevo informe sobre la situación de los activistas indígenas de todo el mundo que piden el respeto de los propios derechos y en muchas ocasiones reclamar por la salvaguardia significa arriesgar la propia vida. En muchos países del mundo alzar la voz y protestar a favor de los pueblos indígenas implica la posibilidad real de convertirse en víctima de arrestos arbitrarios, de ser condenados a largos años de prisión injustificada, de ser torturados e incluso de asesinatos de estado.

El  nuevo informe pone en evidencia las prácticas adoptadas por los gobiernos y las multinacionales para asegurarse ganancias económicas independientemente de las comunidades indígenas y de sus tierras. Ponen como ejemplo la Isla de Mindanao en las Filipinas donde han sido asesinados varios líderes indígenas comprometidos a salvaguardar la explotación salvaje de sus tierras impuesto por proyectos mineros. En Mindanao como en cualquier otro país de mundo, los asesinos, sean criminales, policías, fuerzas del orden o paramilitares quedan impunes.

El informe analiza la situación en diez países de Asia, Centroamérica, Sudamérica y en la Federación Rusa y muestra la metodología violenta y sin escrúpulos puestos por los latifundistas, gobiernos y multinacionales para realizar enormes proyectos para la explotación de reservas naturales como el petróleo, gas, minerales, madera y también la construcción de digas a expensas de activistas individuales como de enteras comunidades indígenas.

Los miembros de las comunidades indígenas están motivados porque su sobrevivencia como comunidad depende principalmente de un medio ambiente, sano, limpio, saludable y originario. Su agricultura sostenible y esos vínculos fuertes que tienen con la tierra tradicional, hacen que se identifiquen, como comunidad, amando y respetando el medio ambiente. La realización de megaproyectos significa la destrucción del ambiente, el envenenamiento de tierras, y muy a menudo la deportación de las comunidades indígenas en las que viven. Para ellos significa caer en el abismo de la pobreza extrema, ser contagiados por enfermedades, perder los lazos comunitarios y sobretodo destruir sus raíces culturales.

La política ambiental de las naciones industrializadas parece limitarse a la organización y a la participación de cumbres sobre el clima y la “madre tierra”, encantados de proclamar nuevas metas para lograr la protección del clima, pero en realidad no se preocupan de proteger la vida de los activistas indígenas que son las primeras víctimas y los más afectados por la destrucción del medio ambiente mundial. Y no se interesan ni siquiera de escuchar sus voces.

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