«Respecto a nuestro país, no hay alguien que tenga un discurso patriótico y de orden construido»
Hace unos años, nuestra región se caracterizaba por estar gobernada por gobiernos afines al socialismo del Siglo XXI. Esta izquierda latinoamericana, ideada en Cuba y financiada por los petrodólares de la dictadura chavista, logró extender su influencia de forma tal que logró obtener el control en múltiples gobiernos, muchos de ellos vigentes hasta el día de hoy.
Empero, hoy la situación ha cambiado. La izquierda latinoamericana parece haber perdido gran parte de su terreno. Una característica reciente que ha ayudado a vencer a los movimientos del socialismo del Siglo XXI es el hecho de enfrentarse a nuevas derechas, las cuales son directas, combativas y no tibias como en otros momentos históricos. Las nuevas derechas, si bien hacen énfasis en la libertad en la economía, han optado por añadir dos componentes fundamentales a su discurso, que les garantizan un fuerte apoyo de la población. Tanto el orden como el patriotismo son lo que distingue a los nuevos movimientos de derecha, lo que les ha dado rasgos diferentes frente a movimientos más tradicionales, pero también ha permitido conectar con sectores populares.
La tendencia muestra que las nuevas derechas no son liberales como muchos afirman, sino que siguen el espectro del orden y el patriotismo, algo que no solo se ve en nuestra región, sino también en Estados Unidos y en Europa.
El caso de Estados Unidos es muy relevante, pues este movimiento patriótico, enfocado en la seguridad y el orden, ha sido impulsado por el presidente Trump, quien es una persona ajena a la cúpula tradicional de poder de los republicanos. El trumpismo, a diferencia del Partido Republicano, contó con características ideológicas propias, lo que hizo que no solo tomara relevancia política rápidamente, sino que se impusiera dentro del partido, llegando hoy a tener múltiples referentes.
En nuestra región, lo que más está generando apoyo es, sin dudas, el discurso de orden, teniendo una referencia clave en Nayib Bukele. Sin embargo, cada vez se ve más cómo las nuevas derechas no solo hacen énfasis en el orden, sino también en el patriotismo, y en ese apartado quien toma especial relevancia es el presidente José Antonio Kast de Chile, quien mejor ha trabajado tiene su discurso. De igual forma, el presidente electo Abelardo de la Espriella ha ganado las elecciones con un discurso similar. Tanto Kast como De la Espriella han construido su discurso en la necesidad de instaurar orden en sus países, pero también han exaltado la importancia del patriotismo. De igual forma, ambos no vienen de las derechas tradicionales de sus países y han pasado a reemplazar a estas mismas en los últimos comicios electorales.
Respecto a nuestro país, no hay alguien que tenga un discurso patriótico y de orden construido, y parece que faltarán muchos años para que una alternativa política de este tipo aparezca. La clase política tradicional no puede ni ser considerada como derecha, estando Quiroga y Doria Medina más ligados a la socialdemocracia que a movimientos conservadores tradicionales.
Es importante notar que Rodrigo Paz es quien, pese a no estar ligado al discurso de orden, ha utilizado de cierta forma el patriotismo. Empero, su discurso no tiene el énfasis, el fondo, la forma ni la justificación que tienen los discursos de Kast y otros líderes latinoamericanos. El patriotismo de Paz se nota construido de manera artificial, sin justificación histórica ni política.
Surge entonces la importancia, en Bolivia, de fomentar discursos no solo patrióticos, sino nacionalistas, entendiendo sobre todo la necesidad de consolidar a la nación boliviana y frenar los discursos divisionistas. Pero también de enfocarse en la necesidad de instaurar orden, pues no puede seguir existiendo un Estado débil que ceda ante los caprichos de ciertos grupos. Es momento de que la gente pueda vivir segura y en paz.
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