El cambio oficial del régimen autoritario del clan Ortega hay que enmarcarlo dentro de toda una serie de pasos previos que han implicado una fuerte represión, la cual ha conllevado la persecución constante de la oposición. Eso incluye la encarcelación de centenares de presos políticos, asesinatos de personas de la disidencia y también desaparición forzada. Eso, sumado a otro éxodo poblacional por culpa de esa tiranía comunista tan peligrosa.
Sin embargo, aunque todo parece muy claro a simple vista, durante estos años ha habido quién ha blanqueado, por intereses oscuros, está falsa democracia que impera en Nicaragua. Por lo tanto, el hecho de que Daniel Ortega anuncie que ya no habrán elecciones en Nicaragua no nos sorprende a los que llevamos años denunciando esa dictadura encubierta en la que se llama “presidente” a Daniel Ortega.


