«Las vías de diálogo parecen haberse agotado o, al menos, jamás haber estado abiertas para sectores subversivos»
En los últimos días se ha popularizado la propuesta de adelantar el referéndum revocatorio de manera extraordinaria para, de una vez por todas, pacificar el país y terminar con el asedio a la ciudad de La Paz. La intención de esto es que, a través del voto, sea la población quien respalde al Gobierno o, de lo contrario, dicte que éste no es capaz de seguir gobernando el país, para llamar a elecciones generales.
Esta propuesta es interesante y ha recibido visto bueno de sectores opositores al masismo; empero, dudo mucho que sea la salida idónea y es un arma de doble filo. Primero, porque someter a revocatoria de mandato a un gobierno por unos meses solo cumpliría el capricho de los sediciosos, quienes durante 20 años sostuvieron gobiernos antipatriotas que han destrozado la institucionalidad y la soberanía de nuestro país. Segundo, porque si bien hay intenciones de otros sectores de oposición de buscar nuevas elecciones, el tiro les puede “salir por la culata”.
Creo que es evidente que, de llevarse a cabo este referéndum revocatorio, el presidente Rodrigo Paz terminará perdiendo de manera escandalosa, pues no solo los sectores movilizados votarán en su contra, sino también la ciudadanía que lo está sosteniendo debido a su falta de iniciativa para poner orden. En las nuevas elecciones, lo más probable es que el socialismo termine triunfando, pues múltiples son los factores que le dan ventajas respecto a los comicios electorales del año 2025.
El masismo nunca murió, solo que llegó a los comicios electorales del 2025 debilitado y dividido, sin un liderazgo claro capaz de concentrar a la mayoría de sus votantes. Esto, sumado a una gestión económica horrenda, generó que la gente confiara en nuevas figuras políticas, lo que parecía abrir un nuevo escenario político y una nueva etapa histórica en nuestro país. Empero, como ya es costumbre en la oposición al MAS, una vez más ha tirado a la basura las oportunidades, incapaz de unirse para dar gobernabilidad a la presente gestión y no entendiendo la facilidad legislativa de la que se dispone en la actualidad.
Si vamos a elecciones en este o el próximo año, el masismo tiene las de ganar, pues han encontrado nuevos liderazgos y sus componentes de nuevo reman hacia un mismo horizonte. En la oposición no se tienen estas facilidades; no hay un liderazgo claro que pueda generar confianza a los bolivianos, por lo que quedaría apostar por algún “outsider” con un discurso claro y una visión de país medianamente definida. Para colmo, y viendo cómo la mayoría de la población no confía en la clase política, optar por confiar en Doria Medina y Jorge Quiroga sería un craso error. Por si fuera poco, mucha gente cansada de los bloqueos y la anarquía puede optar por votar como en 2005, a favor del MAS con tal de que ya no perjudiquen a la ciudadanía.
El referéndum revocatorio es un arma de doble filo y no comparto su implementación, peor aún en una etapa tan prematura, pues es dar gusto a los sediciosos. Respecto a la renuncia, tampoco estoy a favor. Las organizaciones sociales que hoy hablan de dignidad mantuvieron en el poder al inepto de Luis Arce y ahora, porque ya no forman parte del gobierno, quieren tumbar a un gobierno democrático.
Las vías de diálogo parecen haberse agotado o, al menos, jamás haber estado abiertas para sectores subversivos como la COB. Lo que le queda al gobierno es poner orden de manera ejemplar, sobre todo porque este tema ya no es político; se ha convertido en regional y solo atenta contra la división del país. Ya no es un tema humanitario, es un tema de proteger la soberanía y la unidad nacional, y bajo estas circunstancias, el presidente Paz debe sacrificar todo con tal de salvar a Bolivia.
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