Bloqueos obligan a racionar alimentación hospitalaria para pacientes

Los bloqueos de carreteras y los cercos que asfixian a las ciudades de La Paz y El Alto han provocado que la crisis sanitaria se traslade directamente a los servicios de alimentación hospitalaria.

Los nosocomios de segundo y tercer nivel se han visto obligados a racionar las porciones de alimentos y modificar drásticamente las dietas clínicas debido al desabastecimiento crítico de productos básicos como carne de pollo, res, verduras, frutas y tubérculos.

Varios centros de referencia han reportado que sus reservas de proteínas frescas (alimentos de origen animal) se agotaron o están en niveles terminales, forzando al personal de dietética a implementar «raciones secas» con insumos no perecederos. Y en otros casos, se tuvo que suspender la alimentación para el personal médico de guardia, priorizando la comida para los pacientes internados.

Actualmente la ciudad de La Paz y El Alto cuentan con 19 centros hospitalarios de segundo y tercer nivel, los cuales atienden a cerca de mil pacientes diarios. Además se tiene 15 centros de acogida para atención a población vulnerable, desde niños, adolescentes, adultos y adultos mayores, con un promedio de 387 personas afectadas.

La alimentación intrahospitalaria no es «comida», es medicina

La privación, retraso o limitación en la provisión de alimentación hospitalaria y soporte nutricional puede agravar el estado clínico de pacientes vulnerables, incrementar complicaciones asociadas a la enfermedad y comprometer la recuperación de personas internadas, constituyéndose en un riesgo para la salud pública y para la continuidad adecuada de los servicios de atención en salud.

En el entorno hospitalario, la desnutrición clínica suele pasar desapercibida pero, tiene un impacto enorme en la recuperación como:

• Retrasa la curación: Si un paciente no recibe suficiente alimento, sus heridas tardan más en sanar y aumenta el riesgo de infecciones.
• Debilidad muscular: La falta de nutrientes hace que el cuerpo pierda masa muscular rápidamente, dificultando que el paciente pueda levantarse o moverse.
• Más días de hospitalización: Un paciente con acceso limitado a alimentación adecuada tarda más en recuperarse, lo que prolonga su estancia en el hospital.
• Falta de energía celular: Sin suficiente comida, los órganos vitales tienen que trabajar el doble con menos recursos, debilitando el sistema inmune.

La dietoterapia es fundamental e insustituible dentro del protocolo de recuperación. El cambio desordenado de dietas o la reducción de porciones tiene consecuencias biológicas graves, según el grupo etario:

• Niños y pacientes pediátricos: En el Hospital del Niño, los pacientes que combaten infecciones severas o patologías complejas como la leucemia infantil requieren una cantidad exacta de aminoácidos y proteínas para evitar la desnutrición intrahospitalaria aguda. Sin estos nutrientes, el sistema inmunológico colapsa, impidiendo que el cuerpo responda a los tratamientos médicos o quimioterapias.
• Madres y neonatos: Las mujeres en etapas de postparto o cesáreas, así como las madres lactantes, necesitan un aporte calórico-proteico elevado para la cicatrización de tejidos y la producción de leche materna. La falta de una dieta equilibrada rompe el binomio madre-niño, debilitando al recién nacido.
• Adolescentes y pacientes en recuperación quirúrgica: La falta de dietas hiperproteicas retrasa la regeneración celular. Un paciente postquirúrgico mal alimentado sufre un retardo crónico en la curación de heridas, lo que eleva el riesgo de infecciones nosocomiales (hospitalarias) y prolonga su estancia en el centro.
• Adultos mayores y pacientes crónicos: Las dietas deben ser de fácil digestión pero densas en nutrientes para evitar la sarcopenia acelerada (pérdida de masa muscular). La sustitución de alimentos frescos por carbohidratos simples o raciones secas altera sus niveles glucémicos y desestabiliza a pacientes con diabetes o fallas renales.

La interrupción de estos servicios afecta de manera directa el derecho a la salud y al cuidado nutricional de las personas enfermas, especialmente de pacientes vulnerables y hospitalizados, contraviniendo principios reconocidos por la Declaración de Cancún sobre el Derecho a la Nutrición en los Hospitales (2008) y la Declaración de Cartagena sobre el Derecho al Cuidado Nutricional (2019), las cuales establecen que la atención nutricional constituye una parte esencial e impostergable del tratamiento y de la dignidad humana.

El Ministerio de Salud y Deportes recuerda que el desabastecimiento de alimentos hospitalarios no afecta a un Gobierno, sino a los ciudadanos más indefensos de nuestras comunidades. Por ello, se reitera de manera vehemente el pedido a los sectores movilizados para permitir el paso de insumos básicos para la alimentación en los hospitales. La vida y la recuperación de los enfermos en los hospitales deben estar por encima de cualquier disputa política o social.

//FUENTE: MINISTERIO DE SALUD//