Dólar paralelo en Bolivia: actores, desinformación y narrativas engañosas en el último mes

En las últimas semanas, el aumento del dólar paralelo en Bolivia ha estado acompañado por una fuerte circulación de contenidos en redes sociales que lo vinculan con un supuesto colapso económico.

Muchas de estas publicaciones combinan hechos reales, como la menor disponibilidad de divisas, con afirmaciones sin respaldo técnico. Estas interpretaciones se difunden rápidamente y moldean percepciones colectivas que no siempre reflejan la realidad. La desinformación no solo implica datos falsos, sino también información incompleta o fuera de contexto, lo que dificulta distinguir entre evidencia y especulación. La repetición constante de estos mensajes contribuye a que se perciban como verdades dentro del debate público.

Uno de los actores más visibles son los creadores de contenido en redes sociales, quienes difunden análisis o predicciones económicas sin respaldo verificable. En el último mes, han circulado publicaciones que aseguran valores futuros del dólar sin citar fuentes confiables. Estas afirmaciones suelen presentarse como certezas, aunque el mercado depende de múltiples variables. El incentivo principal es la visibilidad, ya que el contenido alarmista genera mayor interacción. Aunque muchos usuarios comparten esta información con intención de alertar, terminan amplificando datos no verificados. Así, las redes sociales se convierten en un canal clave para narrativas engañosas.

También se han identificado páginas que difunden contenido previamente desmentido. Cuentas como “Bolivianewsnetwork” o “Resistencia Potosina” han sido señaladas por compartir información engañosa o fuera de contexto. Organizaciones como Bolivia Verifica han documentado estos casos, donde se incluyen datos incorrectos o interpretaciones sin respaldo de esas páginas. Aunque no todo su contenido es falso, la recurrencia aumenta el riesgo de desinformación. Estas páginas suelen usar titulares llamativos para captar atención, contribuyendo a reforzar percepciones de crisis en la población.

Otro grupo relevante son los intermediarios del mercado paralelo, quienes operan fuera del sistema financiero formal. Su actividad depende de la oferta y la demanda, y pueden beneficiarse de la volatilidad del tipo de cambio. Cuando circulan rumores sobre una subida del dólar, aumenta la demanda y, con ella, el precio. Esto genera mayores márgenes de ganancia para quienes participan en estas transacciones.

En este contexto, también han surgido ofertas de supuestas plataformas de inversión o comunidades de trading que prometen altos retornos en poco tiempo. Estas propuestas se aprovechan del clima de incertidumbre económica para presentarse como oportunidades atractivas.

Entre ellas se menciona “EAconomy Life Elevated”, presentada como un espacio de capacitación financiera. Sin embargo, sus promociones incluyen promesas de ganancias fijas, lo cual es una señal de alerta. Además, sus páginas han sido desactivadas recientemente. La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) ha advertido sobre esquemas que operan sin autorización, basados en el ingreso constante de nuevos participantes. Este tipo de modelos incrementa el riesgo para quienes no cuentan con información suficiente.

Estas propuestas suelen difundirse a través de redes como TikTok o Facebook, redirigiendo a usuarios a grupos privados en Telegram. Allí se comparten supuestas estrategias de trading y promesas de alta rentabilidad en corto plazo. Frecuentemente, los pagos se solicitan en criptomonedas, lo que dificulta rastrear el dinero. Este tipo de dinámicas ha sido vinculado a redes que operan desde el extranjero, complicando su regulación. La combinación de urgencia, altos retornos y canales cerrados representa un claro indicador de riesgo.

Además, se ha identificado un patrón recurrente en la forma en que estas propuestas se difunden. A través de plataformas como TikTok o Facebook que mayormente se presentan como publicidades en el feed o en las historias, los usuarios son redirigidos mediante enlaces a grupos privados en aplicaciones de mensajería, principalmente Telegram, como “Cryptogrowth_ INVESTMENT📉📈 ” o “Smart Trading on Gold” donde se intensifica la captación. En estos espacios se comparten supuestas estrategias de trading y promesas de rentabilidad elevada en plazos cortos. En muchos casos, los pagos se solicitan en criptomonedas, lo que dificulta la trazabilidad de las transacciones y la posibilidad de recuperación del dinero. Este tipo de dinámicas ha sido asociado en reportes de verificación con redes que operan desde el extranjero, lo que añade complejidad a cualquier intento de control o regulación. La combinación de promesas de alta rentabilidad, urgencia y canales de comunicación cerrados constituye un indicador de riesgo. Por ello, es fundamental que los usuarios verifiquen la autorización de estas entidades y desconfíen de ofertas que garantizan ganancias sin explicar los riesgos involucrados.

También intervienen comerciantes e importadores, quienes ajustan precios según el dólar paralelo. En redes sociales se ha difundido la idea de que todos los productos subirán inmediatamente, lo cual no es del todo preciso. Aunque el tipo de cambio influye, los precios dependen de factores como inventarios y costos previos. Generalizar aumentos sin considerar estas variables puede inducir a error y generar expectativas de inflación acelerada.

El contexto económico real también debe considerarse para evitar simplificaciones. Bolivia ha experimentado una reducción en reservas internacionales y menor disponibilidad de divisas, lo que genera presión sobre el dólar. Informes internacionales han señalado estos cambios, pero no respaldan un colapso inmediato. No diferenciar entre ajuste económico y crisis total contribuye a la desinformación, por lo que es clave contextualizar los datos.

El aumento del dólar paralelo en Bolivia responde tanto a factores económicos como a la forma en que se difunde la información. En el último mes, se han identificado narrativas engañosas, errores conceptuales y contenidos alarmistas que incrementan la incertidumbre. Algunos actores contribuyen activamente a estas percepciones, mientras otros responden a incentivos emocionales o económicos. Esto evidencia la necesidad de promover información clara, fortalecer la educación financiera y mejorar la comunicación institucional para reducir el impacto de la desinformación.

Por: Dario Suarez – Reportero