«Bolivia tiene alto potencial energético (especialmente en el altiplano boliviano), para proyectos solares, que pueden reducir el uso del gas»
La Constitución Política del Estado, establece en el Art. 360 que “El Estado Definirá la política de hidrocarburos, promoverá su desarrollo integral, sustentable, equitativo y garantizará la soberanía energética”. Sin embargo, después de 20 años de gobiernos masistas, solo DESPILFARRARON los recursos que ingresaron por la venta del gas. Y si no son tomadas medidas de previsión tendremos que importarlo para garantizar el suministro de energía.
La producción de hidrocarburos desde 2014 alcanzó sus mayores niveles de producción, de gas de 60 millones de M3 y 63 mil barriles diarios de petróleo. Hoy el país produjo un promedio de 38 millones M3 diarios de gas y de 33 mil barriles diarios de petróleo. El gas natural es la base del sistema energético en Bolivia y hoy la crisis energética es un problema complejo y estructural, intensificándose, lo que crea problemas de ingresos económicos, limitando el abastecimiento interno y las decisiones políticas y energéticas son insuficientes o tardías, con débil gobernanza.
Según datos del Balance energético, los combustibles más consumidos son el diésel, que llegó al 25,5%, el gas natural 24,9% y las gasolinas 22%, principalmente en el sector transporte 56%, seguido del Industrial y residencial. En el ámbito eléctrico, la dependencia del gas es del 66%. De la generación de energía provienen las termoeléctricas, mientras que las energías renovables no convencionales (eólica, solar) apenas aportan el 7%, Se agrava la situación por la declinación de la producción de gas natural, en un 53% desde 2025, y de hidrocarburos líquidos del 60%, obligando a importar 90% de diésel y 58% de gasolina en 2024. De cada 10 litros de diésel que se consume, 9 son importados, lo que causa la fuga de divisas.
El gas genera electricidad, exportaciones e industria. Por ello Bolivia pasó de exportador a importador de energía, ya que la importación de combustible subió de $us.300 millones a $us.3.400. En más del 80%, la electricidad depende del gas natural. La falta de inversión en exploración de nuevos campos de gas, puede causar el racionamiento eléctrico en el futuro, pues de cada 10 focos, 7 se alimentan de gas. Además habría escasez de combustibles, aumento de precios, impacto en la agricultura e industria y, como consecuencia, conflictos sociales y protestas. Si no son tomadas medidas que tengan impacto en el corto y mediano plazo, se podría iniciar la importación de GLP desde 2028.
Bolivia tiene alto potencial energético (especialmente en el altiplano boliviano), para proyectos solares, que pueden reducir el uso del gas. Y la energía eólica e hidroeléctrica en zonas como Santa Cruz, cuidando el ecosistema, permitirá reducir el consumo innecesario, con industrias más eficientes, edificios mejor diseñados, así como el transporte con buses eléctricos, para reducir la dependencia de diésel y gasolina. Y menos importación de combustibles, incentivar la inversión privada y extranjera, modernizar contratos de sectores hidrocarburos y reducir la burocracia. Urge una política de transición energética, con leyes para Hidrocarburos y Electricidad.
Por ello, es necesario que se haga un uso estratégico de los recursos provenientes de las regalías y del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) especialmente a nivel de las gobernaciones, municipios y universidades, a través de la creación de fondos de ahorro o de desarrollo económico. Es necesario evaluar el proceso de importación de combustibles, con la participación de actores privados.
De no ser descubiertos nuevos yacimientos de gas, Bolivia deberá importarlo a partir de 2028, lo que plantea un dilema, venderlo con precio real o subsidiar su costo, con implicaciones sociales y fiscales, Además, la producción de gas licuado de petróleo (GLP) esencial para los hogares, está en riesgo, por la menor exportación al Brasil (-55%). Se debe cambiar la política energética con proyectos hidroeléctricos, eólicos y solares, diversificar la matriz y reducir la dependencia de recursos NO renovables.
En el Encuentro Nacional del Movimiento Cívico, realizado en la ciudad de La Paz, se constituyó la Coordinadora Nacional por la Crisis Energética (CONACRE), que presentó notas al presidente Rodrigo Paz, con información sobre qué acciones han sido instruidas a YPFB, ENDE, YLB, ANH, AETN y demás instancias, así como a los presidentes del Senado y Diputados, exigiendo la instalación de sesiones para tratar la crisis energética, a fin de evitar mayores consecuencias.
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