Margot Ayala: cuando el problema no es la capacidad, sino el ego

Margot Ayala, ex viceministra del gobierno de Evo Morales y hasta hace poco directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, finalmente dejó el cargo en medio de la crisis por la calidad del combustible.

Pero incluso en la salida, el problema fue el mismo: no hubo una renuncia clara y frontal, sino una narrativa defensiva, extensa y autojustificativa.

No dijo “me equivoqué”.

No dijo “asumo responsabilidad”.

En cambio, habló de ataques, de preservar su integridad y utilizó fórmulas ambiguas para suavizar el acto político que correspondía.

Y hay algo más que no pasó desapercibido: el suspiro condescendiente al leer su carta y la salida apresurada del edificio, casi huyendo de la escena. En política, el lenguaje corporal también comunica. Y lo que se transmitió no fue humildad institucional, sino incomodidad y distancia frente a la crítica.

Nadie discute su formación ni su inteligencia. El problema es otro: cuando el currículum pesa más que los resultados y el ego más que la institución.

La grandeza en la función pública no está en explicarse durante páginas. Está en asumir límites con claridad.

Renunciar no es “dar un paso al costado”.

Es hacerse responsable.

Y eso, en Bolivia, sigue siendo la excepción.

  • Andrés Ortega Tarifa 
  • Exdiputado nacional. Presidente del Partido Liberal Conservador de Bolivia 
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