Choferes urbanos de La Paz y Oruro bloquearon calles y montaron vigilias frente a YPFB y la ANH, demandando la renuncia de la directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Margoth Ayala; y la compensación económica de 10.000 bolivianos por los motores dañados debido a la gasolina de mala calidad.
“Tiene que haber responsables dentro de la ANH y YPFB, hemos pedido al cabeza de estas autoridades (…) Hemos pedido la cabeza de la representante de la ANH nacional (Margot Ayala) porque es la responsable de la calidad de la gasolina”, sostuvo en entrevista con Radio Fides, Edson Valdés, secretario ejecutivo de la Federación de Choferes de La Paz.
Indicó que el mal suministro y la contaminación del combustible no solo afecta a sus vehículos, sino que también genera pérdidas económicas significativas.
«Ya tenemos compañeros que hacen también el servicio de transporte de combustible. Nos han hecho llegar que cada motor dañado representa un gasto de aproximadamente
10.000 bolivianos», afirmó.
Por su parte, Víctor Chipana, ejecutivo del Sindicato de Minibuses del Servicio Urbano de Oruro, precisó que los daños se concentran en motores, inyectores y bombas eléctricas, y que gran parte de las unidades están actualmente en talleres mecánicos. «Dentro de eso, muchas modelos apenas están trabajando ni un mes y ya están en talleres mecánicos. Eso debería trabajar sin cambiar ningún repuesto durante al menos tres años», indicó.
Ambos dirigentes solicitaron la renuncia inmediata de la directora de la ANH a nivel nacional, a quien consideran responsable del control de la calidad del combustible, así como de otros funcionarios de YPFB involucrados en la logística del suministro.
Valdés advirtió que, si no se atienden sus demandas, las medidas de presión podrían radicalizarse. «Necesitamos reunirnos porque, por no ser así, nosotros tenemos un ampliado virtual esta tarde a nivel nacional, se van a radicalizar las medidas de presión», declaró.
Los choferes también exigen que se resarzan los daños económicos ocasionados a sus vehículos debido al combustible defectuoso, cuya mezcla de etanol habría superado los límites permitidos por ley. Según Chipana, el costo promedio por motor dañado asciende a 10.000 bolivianos, mientras que reparaciones menores podrían llegar hasta 1.500 bolivianos por unidad.
//FUENTE: ANF//


