Mercosur, el pacto con la UE es una realidad

La Unión Europea ha dado luz verde al acuerdo de libre comercio con el Mercosur, eliminando gradualmente los aranceles comerciales entre ambas zonas. El acuerdo negociado durante 27 años, favorecerá las exportaciones europeas de bienes industriales, químicos, farmaceúticos, de automóviles y componentes. A cambio, el bloque latinoamericano recibirá concesiones en las exportaciones agrícolas, en particular, carne de vacuno, azúcar, arroz y bietanol.

Mientras Bruxeles ha iniciado el proceso final de acuerdo con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay (Bolivia está en un proceso de integración completa), creando la mayor zona libre de comercio del mundo con más de 700 millones de consumidores, el sector agrícola europeo continúa protestando. “Sin reciprocidad, controles efectivos, regulaciones sanitarias y condiciones de competencia equitativa para todos, este acuerdo es inaceptable” han manifestado.

La luz verde ha llegado de los embajadores de los 27 estados reunidos en el COREPER (Comité de Representantes permanentes de los Estados Miembros de la UE). Por ahora solo falta la redacción final que podría llegar tras la firma del tratado por parte del Presidente de la Comisión Europea, prevista este mes en el Paraguay.

Para Bruxeles y la industria europea, este es un paso estratégico. El acuerdo permitiría a las industrias de la UE ahorrar aproximadamente 4.000 millones de Euros al año en aranceles, simplificar los trámites aduaneros, acceder a contratos del Mercosur y asegurar un acceso preferencial a determinadas materias primas.

El mercado sudamericano supera los 14 millones de Euros con perspectivas de crecimiento, especialmente en el sector automovilístico, mecánico y químico-farmaceútico.

En el ámbito agrícola y alimentario el panorama es muy diferente. Si bien el acuerdo promete nuevas oportunidades para los productos de vino, queso y embutidos europeos, así como 334 indicaciones geográficas, los agricultores temen una competencia desleal en productos sensibles como azúcar, carne vacuna, aves de corral y maíz. Y es precisamente en este punto donde se centran las críticas de los agricultores. Según el acuerdo,  las cadenas de suministro europeas podrían verse expuestas a productos obtenidos con substancias y tratamientos prohibidos en Europa durante años. Por lo tanto es necesario reforzar estructuralmente los controles sobre los alimentos y convertir la reciprocidad en la piedra angular de este acuerdo comercial.

  • RODOLFO FAGGIONI
  • PERIODISTA Y CORRESPONSAL EN ITALIA. MIEMBRO EFECTIVO DE PRENSA INTERNACIONAL
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